jueves, 5 de octubre de 2017

Old Habits

Recién estaba pensando... Me acordé de las situaciones en las que las personas me decían todo el tiempo lo horrible y fea que les resultaba. Todos los días, todo el tiempo, en cualquier lugar, conocidos y desconocidos, se encargaban de decírmelo de una manera u otra. Y pensé en cómo después de tantas veces de escucharlo me convencí de que realmente lo era. Horrible y fea. Ni siquiera hoy puedo decir que realmente no piense que sea así.
Y lo mismo siento que me pasa ahora con la valoración que los demás tienen sobre mi persona. Cuando a la gente le da lo mismo que estés o no estés, que estés bien o que estés mal, que hablen o no hablen, verte o no verte, cuando no te consideran una persona a la que se pueda tomar en serio, cuando te ningunean, cuando te ven como un personaje ridículo... Pienso eso, que en realidad doy lo mismo. Que probablemente sea una ridícula y que quizás no valga tanto como pensaba.

Qué triste y patético lugar. Ni en pedo quiero estar acá.

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