domingo, 1 de agosto de 2010

La Dialéctica del Amo y del Esclavo


Bueno, hoy comprobé que estaba más equivocada y más acertada al mismo tiempo en lo que pensaba, de lo que pensaba. Esto es: pensaba que este pibe me había vuelto a hablar porque tenia buena onda y se había dado cuenta de que yo estaba cambiada, cuando en realidad me volvió a hablar por lo que yo pensaba hacia muchos meses atrás: porque le recontra re cabe cagarse de risa de mi! Qué bajón, loco! Jajaja! Y qué bajón las personas que se divierten cagándose de risa de los demás... :( Pero y entonces por qué mierda me gusta esta persona?!

Es genial porque cuanto más hablo con él, más me doy cuenta. Un día la mejor, otro la peor, después de nuevo la mejor, y otra vez, la peor. Y la ciclotímica era yo! Y parece que lo que me da a entender es que o es así o no es nada. Porque el hecho es que o tiene esa actitud conmigo o directamente no me habla. Y claro, creo que sabe que yo prefiero esto, a la nada. Está más que claro que le encanta el jueguito de saber que me tiene como quiere y abusar de eso. Sabe que puede tratarme como se le canten las pelotas (a veces bien, a veces bieeeen hijo de puta, a veces un maleducado...) porque sabe que yo voy al pie siempre ahora y que no le voy a decir nada. Que me la voy a morfar calladita como vengo haciendo cada vez que le dan ganas de ponerse en megaforro y asquerosito conmigo (remember día del amigo “no somos amigos”), solo para cagarse de risa; sabe que estoy atenta a no hacer ni decir nada que le moleste para que no se enoje y deje de hablarme por enésima vez. Cómo si a cambio obtuviera algo?! Dios mio! Qué situación de sumisión que jamás pensé vivir con nadie!

Y entonces al mismo tiempo no puedo evitar pensar en que está relacionado a lo que realmente me atrae de él. Esa especie de “poder” que siento que él tiene sobre mi (creo que alguna vez cometí el GRAVE error de comentárselo también). Nunca sentí miedo de decirle algo a alguien y mucho menos sentí miedo de mandar alguien a cagar y con esta persona a la cuál no conozco, me pasa. Por qué, cómo es posible, no lo sé. Definitivamente es algo muuuuy raro que nunca me pasó. Es decir, he tenido así como crushes platónicos pero de pendeja, como cualquier adolescente, pero de adulta? Ni aplica. Hasta me parece medio…freak?

Se me hace que quizás a él se le ocurra probar mis límites sólo porque le cabe divertirse con eso o porque está aburrido (no porque le interese, claro está), y de ser así medio que me preocupa un poco eso porque si reacciono, sé que me voy a arrepentir. Al mismo tiempo pienso en cuánto más puedo seguir en esta postura cuando en realidad no obtengo nada de él. Y es más que probable que no vaya a obtener nada porque él no está interesado en darme nada, eso lo tengo claro.

Si de relación master/slave hablamos (no es el caso obvio, porque ni él es mi master ni yo su esclava, pero lo relaciono), el esclavo es sumiso porque tiene un interés en algo que el amo le da. En este caso él no me da nada! NADA! Entonces qué mierda sigo esperando de este flaco?!

Y entonces ahí es que me doy cuenta de qué es lo que me da. Por qué sigo al pie. Ahora no me da nada concreto pero que me hable y de repente me de un poco de cabida me da la falsa ilusión de que en algún momento me va a volver a tratar como me trataba antes. Que en algún momento va a volver a interesarse en mi (o fingir mejor dicho, que se interesa en mi), que va a volver a fingir que lo caliento a mil como me decía antes y que me quiere recontra re coger como me decía. En definitiva, que me va volver a ver y a tratar como una mujer como hacía antes, y no como una loca o como una boluda de la que se caga de risa como hace ahora.

La primera vez que se enojó mucho, mucho conmigo por una desubicación mía (de aquella época sombría jaja), hace mucho tiempo, hablamos por teléfono y estaba sacadísimo, gritándome quién me creía que era y un par de cosas más. Tenía razón esa vez, obvio. Yo había saltado con cualquiera. Estaba tan enojado, lo escuché tan enojado conmigo que sentí que si me tenía en frente me agarraba, me daba vuelta y me ponía contra la pared! jajajaja! Y pensar en eso obviamente me calentó. Mucho, mucho, mucho. Más adelante él profundizó mi fetiche cuando me dijo “cuando me sacás me dan ganas de ‘descontrolarte’ mal” (‘descontrolarte’ meaning ‘garcharte’ según él).

De todas formas no quiero que se mal interpreten las cosas, es decir, no me gusta cuando se enoja conmigo, la paso mal. Me encanta cuando es dulce conmigo (lo fue muchas veces), cuando me habla con onda, cuando me dice cosas lindas y cuando me calienta. Pero para dar una leve idea de qué es lo que me atrae de la situación que describí arriba, digo: en mi vida he hecho enojar a algunas personas al punto de que quieran lastimarme física y emocionalmente, pero nunca, NUNCA, hice enojar a alguien al punto de que quiera someterme sexualmente y me lo diga.

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